Cuidado facial
Rutina de cuidado facial en casa: paso a paso
Una piel sana no depende solo de lo que hacés en cabina, sino de lo que hacés todos los días en tu casa. Te contamos cómo armar una rutina simple y efectiva.
Cuidado facial
Una piel sana no depende solo de lo que hacés en cabina, sino de lo que hacés todos los días en tu casa. Te contamos cómo armar una rutina simple y efectiva.
Podés hacerte el mejor tratamiento del mundo, pero si después no cuidás tu piel en casa, los resultados duran menos. La buena noticia es que una rutina efectiva no necesita veinte productos ni horas frente al espejo: con pocos pasos, bien hechos y constantes, la piel cambia. En esta nota te explicamos cómo armar tu rutina de cuidado facial paso a paso, de día y de noche, y cómo combinarla con los tratamientos faciales profesionales para potenciar todo.
Antes de comprar cualquier producto, hay que saber para quién es. La piel grasa tiende al brillo y a los poros dilatados; la seca tira y se descama; la mixta combina zona T grasa con mejillas normales o secas; y la sensible se irrita con facilidad. Elegir productos acordes a tu piel es la mitad del éxito. Si no estás segura de cuál es la tuya, en una limpieza de cutis profesional te lo podemos indicar y orientarte sobre qué usar.
Aunque te hayas lavado la cara a la noche, a la mañana conviene una limpieza suave para retirar el sebo y los restos de los productos nocturnos. Usá un limpiador acorde a tu tipo de piel y agua tibia, nunca muy caliente.
Toda piel necesita hidratación, incluso la grasa (en ese caso, texturas livianas en gel). La crema hidratante ayuda a mantener la barrera de la piel sana y a que se vea más lisa y luminosa.
Si hay un solo producto que no podés saltear, es el protector solar. El sol es la principal causa de manchas, arrugas y envejecimiento prematuro. Usá factor 30 o más todos los días, incluso nublado y aunque estés adentro cerca de ventanas. Es, literalmente, el mejor tratamiento antiedad que existe y el más económico.
A la noche la piel necesita quedar libre de maquillaje, protector solar y contaminación del día. Si usaste maquillaje o pantalla, la doble limpieza (primero un desmaquillante o aceite, después el limpiador) deja la piel realmente limpia sin agredirla.
La noche es el momento ideal para los activos que trabajan mientras dormís. Algunos de los más usados:
Importante: no se empieza con todo junto. Se suma un activo por vez y se observa cómo responde la piel. Si tenés dudas sobre cuál te conviene, te asesoramos en el centro y trabajamos con líneas profesionales como las que encontrás en nuestra sección de productos.
Cerrá la rutina con una crema hidratante o nutritiva algo más rica que la del día, para reparar la piel durante el descanso.
Además de la rutina diaria, sumá una exfoliación suave una o dos veces por semana para renovar la piel y ayudar a que los productos penetren mejor, y una mascarilla según tu necesidad (hidratante, calmante o purificante). No exageres: exfoliar de más irrita y debilita la piel.
La rutina en casa y los tratamientos profesionales trabajan juntos. La limpieza de cutis hace lo que en casa no podés: extracción profunda de comedones, desobstrucción de poros y una renovación que se nota desde la primera sesión. Los tratamientos faciales (peelings, radiofrecuencia, hidratación profunda) potencian resultados que después mantenés con tu rutina diaria. Si te hiciste una limpieza recientemente, te va a servir nuestra nota sobre los cuidados de la piel después de una limpieza de cutis.
La piel se renueva cada cuatro semanas aproximadamente, así que los cambios reales empiezan a notarse al mes o mes y medio de constancia. La hidratación y la luminosidad, en cambio, mejoran mucho antes.
No. Necesitás productos adecuados a tu piel y usarlos con constancia. Hay opciones de excelente calidad a distintos precios; te podemos orientar según tu caso.
La base sí, pero la piel cambia con las estaciones: en invierno suele pedir más hidratación y en verano texturas más livianas. Ajustá según cómo la sientas.
Una buena rutina facial en casa es simple: limpiar, hidratar y proteger del sol todos los días, sumar activos de a poco y acompañar con tratamientos profesionales cada tanto. La clave no es la cantidad de productos, sino la constancia. Si querés que armemos juntas la rutina ideal para tu piel, escribinos y coordinamos un turno en Villa Santa Rita.
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